- En una esquina de la habitación, con los pies juntos, apoyaremos la espalda en la pared. Levantaremos una pierna con la rodilla flexionada, y después la otra. Repetiremos estos ejercicios cinco veces con cada rodilla, primero con los ojos abiertos y después con los ojos cerrados.
- Apoyados en un mueble estable realizaremos este mismo ejercicio, manteniendo la mirada hacia el frente. Luego lo haremos con un apoyo suave intentando mantener el equilibrio. Repetiremos el ejercicio cinco veces con los ojos abiertos y otras cinco con los ojos cerrados.
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